LA CONCIENCIA PLENA Y DIOS

LA CONCIENCIA PLENA Y DIOS

(Juan Adrián Karca)

Cuando se alcanza la conciencia plena o iluminación (que es el destino de todos los humanos), se vuelve a vivir naturalmente. Se llega a saber, por experiencia propia, que cada uno de nosotros es Uno, o hijo de Dios (como le pasó a Cristo), o mensajero de Dios (como le ocurrió a Mahoma), o todo y nada (como lo experimentó Buda).

Aunque se nos haya dicho que Dios es un ser con características humanas, en realidad Dios es un misterio incomprensible; es una “nada” que a su vez es un “todo” de donde han surgido los millones de cosas y seres que existimos.

Y como todo ha surgido de Dios, Dios y sus productos estamos hechos de substancia divina. Entonces, todo es divino; tanto lo que se ve como lo que no se ve. Algo que también es un misterio incomprensible.

Como lo que existe posee una parte material visible y una inmaterial invisible; un afuera, que es la forma particular como se ve la materia de la que estamos hechos cada uno de los millones de seres que hay (una roca, un río, una planta, un caballo, un hombre, …); y un adentro inmaterial, sin forma, que es el espíritu, alma esencia o conciencia de la cosa o ser particular; tanto la materia como la conciencia han venido evolucionando hasta llegar a donde hoy estamos.

La evolución de la materia, desde la partícula súper comprimida que originó la gran explosión que dio comienzo al universo material, como hoy lo concibe la ciencia (o como lo pueda llegar a concebir cuando el intelecto se desarrolle más), siguiendo con la aparición de seres vivos y finalmente el hombre, es la manifestación de Dios en el universo de lo que se puede percibir con los sentidos.  

La evolución del espíritu o la conciencia, desde la absoluta inconsciencia que se da en la materia, pasando por la conciencia del ahora que tienen los seres vivos, siguiendo por la conciencia despierta o conciencia de sí mismo que se da en los humanos, es la manifestación de Dios en el universo inmaterial o espiritual.

Visto lo anterior, Dios o la divinidad se encuentran en todo; y las distintas concepciones de Dios no son más que imaginaciones humanas para tratar de tranquilizar al intelecto, dándole la sensación de haber comprendido algo que es un misterio absolutamente incomprensible.

La evolución de la conciencia se desarrolló de manera totalmente inconsciente, desde el nacimiento de la partícula material más elemental hasta la aparición del humano, único ser con dos características especiales: El Intelecto o capacidad de razonar y la Conciencia despierta o conciencia de sí mismo.

El intelecto le permite a cada individuo humano involucrarse en el juego de la evolución, para participar en los cambios del mundo, algo que antes de su aparición ocurrían solo de manera inconsciente.

La conciencia despierta le permite a cada ser humano observar el mundo de afuera, dándose cuenta, como los animales más desarrollados, de lo que ocurre en su aquí y ahora; pero también le permite darse cuenta de un mundo o universo que percibe en su interior, aunque sus ojos y demás sentidos estén cerrados.

Si la conciencia despierta logra seguir evolucionando, algo que depende de que el intelecto y la conciencia trabajen en armonía, lo cual es una decisión de cada individuo humano en particular, esta llegará a convertirse en conciencia plena, que es el estado de iluminación al que han llegado seres como Cristo, Buda, Mahoma y otros, que nos han abierto el camino a todos. Entonces mientras estemos vivos podremos utilizar el intelecto a voluntad y desconectarlo cuando no sea necesario, y así vivir una vida bella.

¿Quieres contar con mi ayuda? No te pierdas los próximos escritos.Si quisieras comenzar a recibir desde ya información complementaria para caminar hacia una conciencia plena, te invito a dejar tus datos en el botón verde de AUTOAYUDAS VIDA BELLA, a la derecha.

julio 10, 2012Enlace permanente Deja un comentario

¡Tus comentarios son muy importantes!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>